Jonokuchi; este es sólo el comienzo

Publicado: 8 febrero, 2010 en Chojun Sensei

por Michael Clarke.

Cuando los jóvenes de Japón quieren convertirse en luchadores de sumo, pasan un período de tiempo entrenando, normalmente un año, que les lleva a sus límites. Es una especie de prueba para ver si tienen lo que hace falta para ser un luchador. En ese tiempo no sólo entrenan a diario, sino que hacen todas las tareas domésticas, las compras, y cocinan para los demás luchadores. La mayoría de estos aspirantes son adolescentes y esa es la primera vez que pasan un tiempo espaciado fuera de su casa. Se trata de una iniciación muy dura, y muchos no la pasan. A menudo me pregunto qué ocurriría si se procediese de igual modo en un dojo de Karate ¿habría tantas

personas implicadas en el Karate? Tengo mis dudas.
Cuando termina el entrenamiento matutino normal, tradicional en sumo, esos jóvenes se someten al “entrenamiento especial”. Habiendo pasado ya dos o tres horas de estiramientos y luchando con sus mayores, se someten a una prueba final en la que deben mostrar hasta la última gota de determinación que poseen. Una y otra vez, incontables veces, el luchador novato (Jonokuchi) debe atacar a sus mayores con todo su espíritu. Cada vez que ataca es lanzado indefectiblemente al suelo, y cada vez ha de levantarse y volver a atacar, sin mostrar signos de debilidad o rendición. Pero no hay una actitud agresiva en esto, nadie intenta trabajar este extremo. Lo que se está desgranando es la capacidad del joven para seguir adelante, profundizar y parar de buscar excusas.
Hoy en día, Jonokuchi, además de señalar el rango más bajo de los luchadores de sumo, se usa en Japón como expresión para indicar “esto es sólo el principio”. Por desgracia, esta es una expresión con la que la mayoría de estudiantes de Karate no están familiarizados. Pero no debería de ser así, y de hecho no lo es en los dojo más tradicionales del mundo. El entrenamiento de Karate debe ser exigente, el progreso duro de conseguir, y el éxito debería de ser difícil. Por mucho que el joven luchador de sumo piense que su entrenamiento es insoportable, está rodeado de luchadores cuya presencia le prueba que no, ya que ellos alguna vez pasaron por lo mismo. Karate no es diferente en esto. Así, en lugar de pensar que el cinturón negro es el resultado final, creo que es mejor que recordemos que el hecho es que se trata del principio nada más.
Miyagi sensei no daba grados; nunca concedió un cinturón negro a alguno de sus estudiantes, y, hasta donde yo sé, nunca recibió él mismo un grado dan. Su único título oficial hasta donde conozco fue el de Kyoshi, que viene a ser “instructor experto”, concedido por el Dai Nippon Butokukai de Japón. Su estudio de las artes marciales y su formulación del entrenamiento que hoy llamamos Goju ryu fue sólo el comienzo. Creo que corresponde a aquellos que reivindican su legado desarrollar lo que él comenzó; obrar de otra manera sería ver todo su duro trabajo desperdiciado.

Artículo traducido del blog de Michael Clarke, con su autorización.

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