Shinpo Matayoshi, el guardián de la tradición

Publicado: 11 febrero, 2010 en Historia

Entrevista a Shinpo Matayoshi Sensei, publicada en el libro Karate Masters vol II, de José Mª Fraguas.

-¿Cómo era su entrenamiento bajo el maestro Chotoku Kyan?

-Mi entrenamiento con ese gran maestro de Karate comenzó cuando yo tenía siete años. Era un hombre muy callado pero disciplinado y estricto en todo lo que hacía. No tenía muchos estudiantes porque no los buscaba. No estaba deseoso de incrementar el número de estudiantes del dojo. Tenía su propio dojo pero era maestro de escuela en la Escuela de Agricultura de la Prefectura de Okinawa. Todo lo que aprendí en el primer año con el maestro Kyan fue a cómo fregar suelos y cargar agua de un lugar a otro. No hubo entrenamiento de Karate en absoluto – nada de puños o patadas – sólo limpiar. Ese era el modo en que los viejos profesores solían ver lo leal y dedicados que era uno. Cada estudiante tenía una tarea en el dojo, ya fuera limpiar o hacer compras – todo el mundo tenía una labor que hacer para el maestro Kyan.

-¿Cobraba por sus clases o los estudiantes le compensaban comprándole cosas?

-La idea de qe un profesor aceptara dinero por enseñar Karate era atípica. No sería considerado un profesor de Karate, ya que de acuerdo con las antiguas tradiciones del bujutsu las artes marciales no pueden comprarse con dinero. Las artes marciales son un tesoro, se lo puedes dar a quién quieras, pero no debes venderlas. Por supuesto, los tiempos han cambiado y las cosas son diferentes hoy. Así que sí, el cobraba dinero, pero todos los estudiantes además le llevábamos regalos. En la cultura japonesa esto se llama omiage.

-¿Cobra usted a sus estudiantes?

-No. Pero contribuyen con dinero de manera que puedo pagar el alquiler, la electricidad y los gastos que se derivan de tener un dojo. Es una contribución personal y la cantidad depende de lo que cada estudiante puede permitirse sin problemas.

-¿Entrenaba usted makiwara?

-Muy a menudo. El entrenamiento con makiwara era algo que hacíamos casi todo el tiempo. La idea es acondicionar tu cuerpo de manera que tus miembros se conviertan en armas reales cuando golpeas al enemigo. Ni que decir tiene que el entrenamiento con makiwara tiene muchos otros beneficios, como perfeccionar el sentido de kime en el momento del impacto y trabajar el perfecto alineamiento del cuerpo en la técnica.

-¿Qué kata enfatizaba más (Chotoku Kyan)?

-Probablemente Naihanchin. Ese era el kata más importante. Chinto la practicábamos muy a menudo también, pero los fundamentos se ganaban con la práctica continua de Naihanchin. Este kata es muy difícil de dominar, pero la gente de hoy día no la entiende realmente. A la gente le interesa más los kata relumbrosos y acrobáticos. Es una pena.

-¿Cómo era el entrenamiento con el maestro Gogenki?

-Él rondaba los cuarenta y cinco años cuando lo conocí. Entrené con él hasta que marché al ejército. Comencé a entrenar con unos doce años y lo hice por seis años. Gogenki era un profesor muy inusual, y aprendí diferentes cosas con él. Me sorprendí mucho cuando escuché que había muerto ya que no era realmente

viejo. Probablemente tuvo una alimentación pobre en su juventud y eso tuvo su consecuencia. Tras la guerra no había comida suficiente y mucha gente enfermó para el resto de su vida. Él influyó mucho a otros profesores okinawenses de Karate debido a su gran conocimiento y habilidad. Más tarde, muchos profesores comenzaron a lanzar ciertos rumores sobre el origen de su sistema y sus kata. Si lo miras de cerca, verás que al final todos los kata secretos son malas versiones de formas auténticas. Es triste, pero muchas de estas falsos maestros se salen con la suya contando estos cuentos de hadas.

-¿Está de acuerdo con la publicidad que se usa hoy día para captar estudiantes en las artes marciales?

-En absoluto. Desafortunadamente demasiados instructores intentan atraer gente al Karate presentando el arte como algo exótico. Usan los aspectos místicos y misteriosos para fascinar a la gente. Creo realmente que no es el camino correcto porque no hay nada secreto o letal en el arte del Karate – do, al menos no del modo en que estas personas lo presentan. Todos los movimientos de Karate pueden probarse cintíficamente mediante la física y la biología. Por supuesto, cuando comencé a entrenar no sabíamos nada de esto, pero hoy estamos al tanto de cómo funciona el cuerpo y cómo generar la máxima potencia usando una mecánica corporal correcta.

-¿Cuál es la actitud que un verdadero karateka debería mostrar?

-Existen ciertas cualidades éticas y morales que un practicante de verdadero Karate debería presentar. Por supuesto, su practica Karate tal y como otras personas practican tenis o baloncesto, no puedes esperar nada de él. Por desgracia, muchos practicantes modernos de Karate no confían o se respetan entre ellos – no sólo en Japón u Okinawa – sino por todo el mundo. Están tan orgullosos de sus propios estilos que pierden la perspectiva de las cosas. Rechazan a cualquiera que no usa el mismo tipo de puñetazo o patada que él. Todo debería considerarse en su propio contexto. Aunque no usemos ciertas técnicas en el estilo de Karate que practicamos, no significa que aquellas otras técnicas no sean efectivas bajo ciertas situaciones específicas o entornos.

-¿Recomienda a sus estudiantes estudiar otras artes marciales?

-Creo que cuanto más conozca de otros estilos un practicante, más preparado estará en caso de que se encuentre con alguien que practique otro método. Hoy, los estudiantes tienen la oportunidad de aprender y obtener información sobre muchas artes diferentes para incrementar su conocimiento. Las revistas y los vídeos hacen esto posible. Cuando yo aprendía, no teníamos estos lujos. El modo en que nos enseñaban era bajo presión, y teníamos que hacer que las técnicas funcionasen contra cualquier tipo de oponente. No teníamos tiempo para estudiar o analizar mucho. Todo tenía que ser directo porque nuestras vidas peligraban. Lo bueno es que hoy los practicantes pueden aprender cómo adaptar sus técnicas contra otros nuevos modos de ataque. Por ejemplo, en Kobudo usas tu arma de manera diferente contra un bo que contra un sai. El arma de tu atacante determina el modo en que vas a usar tu propia arma. Es sencillo sentido común. Ahí es donde entra en juego el verdadero entendimiento del arte y de uno mismo. Pero no es siempre fácil de hacer,  mucho menos de aceptar.

-¿Le gusta la idea de mezclar estilos?

-El conocimiento es poder. Si eres practicante de Karate y tienes que pelear contro otro karateka, sabes lo que esperar. Sabes, más o menos, lo que va a hacer y de qué clase de arsenal técnico dispone. Pero si combates contra un boxeador y no sabes cómo se mueve uno, estarás en una situación muy difícil. Esto no significa que debas abandonar tu arte por otra cosa. Pero encontrarás que es más difícil aplicar tus técnicas contra alguien que no se mueve como tú. Un arte de combate real debería basarse en principios que te permitan usar e interrelacionar todas tus técnicas contra cualquier tipo de ataque.

-Okinawa ha mantenido un perfil muy bajo comparado a las políticas sobre el Karate llevadas a cabo en Japón. ¿Cómo se las han arreglado para hacer esto?

-En Okinawa, aunque tenemos diferentes estilos, estamos muy unidos en forma y espíritu. Existe un gran respeto entre los altos instructores y maestros en comparación con otros lugares del mundo. Esto se debe probablemente a que Okinawa es una isla pequeña, y hemos mantenido muchas de nuestras tradiciones intactas. El okinawense es un pueblo humilde; no nos gusta controlar a los demás, y no somos fanfarrones. Debido a la influencia de otras culturas y la evolución natural de nuestra sociedad, las nuevas generaciones empezaron a mirar afuera y a copiar otras culturas. Esto creó un conflicto social entre las jóvenes generaciones y los veteranos. Kobudo y Karate no han escapado a este conflicto, y el modo en que las artes se enseñan y expanden hoy es muy diferente de los métodos y actitudes del pasado.

-¿Por qué piensa que a los occidentales les atrae la filosofía y la cultura oriental?

-Creo que los occidentales quieren la cultura de oriente como una rebelión personal contra el materialismo impersonal y estéril de occidente. Realmente quieren el respeto por rango y tradición que la cultura oriental provee. Aparte de los aspectos físicos de las artes marciales que como sistemas eficaces de defensa tienen, los occidentales desean la serenidad e imperturbabilidad de las culturas antiguas – un aspecto de la vida que era una de las bases del mundo occidental antes de la era de las máquinas. Por esta razón creo que los estudiantes occidentales, de manera consciente o no, están buscando la seguridad de la permanencia que falta en la cultura occidental.

-¿Cómo difiere el método de enseñanza de Okinawa del de Japón?

-El entrenamiento en Okinawa es muy diferente del de Japón. Los practicantes trabajan por su cuenta y no siguen una estructura militar que se usa en Japón. Por supuesto, en América o Europa, el profesor tiene que explicar cuando los estudiantes preguntan por qué las cosas son así o asá. Los estudiantes occidentales requieren de una explicación para cada cosa, incluso aunque no la entiendan. Karate y Kobudo tienen que ser practicados con el cuerpo primero, seguido de la intelectualización de la acción. Puedes explicar cómo se mueve el cuerpo cuando golpeas, pero eso no significa que conozcas la técnica o seas capaz de utilizarla. Las artes tienen que experimentarse para comprenderlas y no hablar de ellas simplemente. Me gustaría ver a la gente entrenar más y hablar menos, respetando más y hablando mal menos. Por desgracia, no creo que esto cambie nunca.

-¿Cuál cree que es el motivo por el que muchos estudiantes abandonan la práctica de Karate tras unos pocos años de práctica?

-La comunicación es uno de los motivos principales. Algunos instructores orientales no intentan entender el modo occidental; el entendimiento entre el profesor y el alumno es una calle de doble sentido. El profesor ha de estar al tanto de los problemas de entendimiento del estudiante, pero al mismo tiempo es tarea del estudiante intentar ser comprendido y escuchar atentamente. Creo que el profesor debería intentar encontrar que beneficio espera ganar cada estudiante del arte e intentar ayudarle a conseguir esa meta. Cada esfuerzo debería hacerse para introducir al estudiante a la filosofía y cultura de las artes marciales. En el arte del bujutsu y budo, la diferencia entre uno cuya mente divaga y el estudiante que está atento es mucho más evidente que en otros campos. No es sólo que el que no está atento tendrá malas notas, sino que es más probable que le rompan los huesos en kumite.

-¿Ha sentido miedo alguna vez en su entrenamiento?

-Muchas veces. Debes recordar que no entrenaba bujutsu por diversión. Entrenaba por necesidad – aprender cómo sobrevivir. El miedo no es malo si comprendes de donde viene. Una persona debe siempre enfrentarse al miedo con cabeza, de otro modo este le abrumará. Como el presidente norteamericano Roosvelt dijo: “la única cosa que hemos de temer es del miedo mismo”.

-¿Piensa que el Karate ha de considerarse un deporte?

-No estoy totalmente en contra de que el Karate se practique como deporte, pero no hay que equivocarse… Karate no es un deporte. Ciertos aspectos técnicos pueden usarse y reorganizarse para competiciones deportivas, eso es todo. Existe un peligro en el hecho de que las reglas y normas que deben observar los competidores puedan atrofiar el desarrollo de una actitud de combate real. Muchos estudiantes confunden las peleas de torneo con la pelea real. Nada podría ser peor que tener un sentimiento falso de seguridad en la propia habilidad combativa. Si uno sólobusca deporte, gradualmente perderá interés en las bases psicológicas y filosóficas del arte. Esto es especialmente cierto si a un principiante se le enseñan las bases de un deporte, en lugar de exponerle el arte en su totalidad. Nunca experimentará los demás aspectos, más valiosos, que el arte ofrece. Debo reiterar que para que el Karate y el Kobudo se comprendan, deben experimentarse en su esencia, y no solamente como un deporte o método de defensa. Karate es todo junto. Es similar a una película. Una película no es únicamente el actor principal y la actuación; abarca las tareas de producción desde el director al guionista y la música. Las artes marciales son lo mismo. Existen muchos elementeos que componen el arte al completo.

-¿Qué hay de aquellos que miran estas artes únicamente como métodos de lucha?

-La defensa personal solía ser la esencia de estas artes, pero eso era en el pasado. Creo que si un estudiante sólo quiere eso y nada más, puede comprarse un cuchillo o una pistola. Al menos tendrá un mayor poder para matar que un cinturón negro. Alcanzar un grado de shodan requiere años de entrenamiento y dedicación. Aún incluso con esos logros, un shodan no es rival para una pistola. No ha nacido el cinturón negro, no importa el grado, que pueda bloquear o saltar una bala. Esto es por lo que los expertos en artes marciales han de ser un impecable ejemplo de integridad. ¿No es eso lo que más desea el occidental, la habilidad para confiar en su prójimo? Nuestra cultura, nuestra disciplina, nuestros valores morales y tradiciones nos hacen ser lo que somos. Si por el bien de las cuotas de nuestros estudiantes tirásemos todo esto por la borda, ellos tendríanel derecho de decirnos que somos falsos ya que nuestras acciones muestran que no creemos en nuestro patrimonio.

-¿Cree que los maestros de Karate deben adoptar las modas modernas para expandir el arte?

-Deberían. La publicidad, por ejemplo, es una de esas modas. Si se hace con gusto no degrada al arte marcial. No hay nada intrinsecamente malo con la publicidad, mientras se contemple hacerla con buen gusto. Las artes marciales deberían tratarse con respeto, pero deben ganarse ese respeto antes de poder demandarlo.

-¿Cuál es su opinión sobre el futuro del Karate-do?

-Debemos considerar diversos elementos si vamos a buscar el camino adecuado para las artes. Lleva muchos años desarrollar y promocionar profesores de alto nivel. Simplemente un cinturón negro no indica que el practicante sea un instructor. De todos modos, yo considero a cada uno un profesor en potencia de muchas maneras. El futuro de las artes parece prometedor y todo estará bien mientras los estudiantes e instructores no olviden cuál es la esencia del Karate. Ese es mi mensaje para las generaciones futuras – no olvidar cuál es la esencia verdadera de nuestro arte.

-¿Cómo se ve a sí mismo tras todos sus años de entrenamiento y dedicación al Kobudo y al Karate?

-Las artes marciales son una miniatura de la vida misma – un modelo para vivir. Implican todos los elementos de la vida. Lo que has aprendido en las artes, a través de la práctica y comprensión, puedes aplicarlo en el día a día. Mi vida ha sido maravillosa, y una de las razones de mi felicidad ha sido el curso sin problemas, relativamente, de las artes de Okinawa comparada a otras artes. Me gustaría que los practicantes recordaran que los ejercicios de las artes marciales ayudan a la gente a mantenerse ágiles, sin importar la edad. Tengo que decir que soy un hombre afortunado que está muy agradecido de que su vida en las artes haya sido agradable. Deseo que cada uno tuviera el sentimiento de paz, amistad y hermandad para con los seres humanos que yo he encontrado en las artes marciales.

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