Los secretos de los okinawenses para la inmortalidad…o casi

Publicado: 11 febrero, 2010 en Filosofía

A menudo nos dicen que “debemos prepararnos ahora para a vejez”. Para el estándar de Okinawa, eso significa que la mayoría tenemos bastante que hacer, porque aquí no eres “viejo” hasta que tu edad se aproxima a una cifra de tres dígitos. Los okinawenses son famosos desde hace mucho por su habilidad para desafiar el proceso del envejecimiento. Están entre los que tienen la espectativa de vida más larga en el mundo, pero no sólo viven más, sino mejor. Incuso con el ratio más alto de centenarios (34,7 centenarios por cada 100.000 habitantes) los okinawenses tienen los niveles más bajos de infarto y derrames, osteoporosis, cáncer y demencia. Y la mayor parte viven activos hasta el final.

Hombres jugando al Go en el Parque Yogi de Naha

Hace poco Sensei nos hablaba de un amigo suyo, un anciano de 104 años que lleva practicando Karate casi toda su vida. Cuando Sensei le preguntó por su secreto para la longevidad y buena salud, respondió “verduras, ajedrez y Sanchin”. A día de hoy juega al Go (ajedrez japonés) y practica Sanchin Kata en Yogi Koen, un parque cercano a Honbu dojo. Y a la mayoría de occidentales les parecería raro ver un parque que normalmente está destinado a niños, lleno de ancianos; pero esto no es nada extraordinario aquí, en una ciudad donde es común ver a personas de 70, 80 y 90 años circulando en bicicleta, trabajando, haciendo jardinería, footing y estiramientos en los semáforos.

Así pues ¿tienen los okinawenses los secretos para vivir una vida larga y sana? Un buen número de destacados científicos parece que piensan que sí. Y aunque los genes tienen claramente un papel importante, sólo expica un tercio de la habilidad “anti edad” de los okinawenses. Un estudio del Okinawa Centenarian Study ha descubierto que cuando los okinawenses lleven un estilo de vida occidental, como muchos de las generaciones más jóvenes,  podrían empezar a perder algunas de sus cualidades de desafío del envejecimiento. Si te interesa lo que dicen, hay un gran documental de Horizon llamado “How to Live a Long and Healthy Life”. Incluyo la primera parte de cinco aquí:


Así que ¿cuáles son sus secretos? Parece que un factor esencia es la DIETA, una dieta equilibrada baja en calorías, rica en GI, carbohidratos complejos, pescado, algas, aceites omega, fruta y gran cantidad de verduras y otras hierbas naturales, especias y alimentos ricos en fibra como guisantes, legumbres, batatas, cereales integrales y konnyaku. También comen dos veces más pescado que los japoneses, cinco veces más verduras que la media occidental y más kombu, kelp y tofu que nadie en el mundo.

Y aunque debo confesar que la primera vez que probé goya champuru aparté los trocitos amargos verdes, alguna parte de mi cuerpo debe de haber discutido con mi sentido de gusto porque ahora lo como casi a diario y a veces casi con ansiedad tras el entrenamiento.

Pero quizá no sólo lo que comen, sino lo que no comen los okinawenses. Hasta hace poco al menos, la dieta tradicional de Okinawa consistía en nutrientes ricos, comidas sin procesar, alimentos frescos, orgánicos, que crecen en casa y que compras a diario en el mercado local. Y además de evitar aditivos y conservantes, su dieta tradicional es también muy baja en azúcar y sal (aproximadamente la cuarta parte de lo que se consume de media en Japón).
“Goyukkuri”, reajándose en el Parque Yogi de Naha
Los okinawenses tienen un dicho: “hara hachi bu”, que significa “come hasta estar leno al 80%”. Quizá es más fácil decirlo que hacerlo, pero que ya que al estómago de lleva de diez a veinte minutos dar señal de estar lleno, dejar un huequecito al final de una comida es una buena regla para evitar el exceso.
Además de la dieta, sus otros secretos pueden tener que ver con la manera en que viven los okinawenses, un ESTILO de VIDA satisfactorio y razonablemente libre de estrés. A pesar de ser una de las prefecturas más pobres de Japón, los okinawenses son conocidos por su naturaleza amigable, optimista y un modo de vida tranquilo. La gente de aquí habla a menudo de “tiempo de Okinawa”, que parece correr mucho más despacio que el de la vida de Japón o de occidente. Algunas veces incluso se tidan de vagos (y quizá culpen a calor), pero su actitud positiva, despreocupada y alegre es quizá uno de sus secretos mejor guardados.
Además de esto, estar ACTIVOS es algo que los ancianitos de Okinawa mantienen. Quizá es ahí donde el lugar de nacimiento del Karate, muchas artes marciales disponibles aquí tienen la ventaja de ser algo

que uno puede practicar (como hacen muchos) hasta la edad en que nos arrugamos. Realmente es algo tranquilizador saber que nuestro entrenamiento marcial puede prepararnos para nuestro futuro combate contra la vejez.


Traducido del blog de Krista de Castella con su permiso.

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