Goju, un arte de diferentes culturas

Publicado: 14 julio, 2010 en Historia

por Garry Lever

Okinawa es famosa por su “cultura chanpuru”. Esto significa que los okinawenses siempre han tomado lo que han encontrado útil en otras culturas y lo han combinado con sus prácticas y costumbres nativas. Esto puede observarse en todo, desde la música a la danza, arquitectura, textiles, cerámica, lenguaje y, por supuesto, en las artes marciales.

A veces llamada la Venecia del este, el puerto internacional de Naha se convirtió en un crisol de cultura foránea, adonde las innovaciones y las nuevas ideas llegaban primero. Mientras a la gente de Shuri se la consideraba más regia y erudita, los nativos de Naha eran respetados como personas de mundo con información al día de las modas allende los mares. Durante la edad dorada del Reino de Ryukyu los almacenes de Naha se llenaban a rebosar con aparatos extranjeros, listos para ser enviados a otros lugares del sureste asiático. Los okinawenses eran altamente respetados por su carácter, y como resultado de esto se convirtieron en socios fiables para los negocios con muchas naciones.

Como puede observarse en el mapa que adjunto, el área de comercio por mar desde Naha era bastante extensa, y se extendía desde Corea, a través de China, en Vietnam, Camboya, Tailandia, Indonesia y Malasia ¡Hay quién sugiere que aventurados marineros llegaron incluso a la India! ¿Quién es capaz de juzgar hasta que punto estas culturas influyeron en la nativa cultura de Naha?

He viajado a Tailandia, Indonesia y Malasia, y siempre me he sorprendido de las similitudes de estos lugares con Okinawa en la arquitectura, música, danza y costumbres. Las danzas en particular contienen en todos estos lugares varios movimientos de manos que se reconocen inmediatamente en los kata de Goju ryu.

Lamento la naturaleza un poco divagante de este post, pero escribo tal y como lo voy pensando.

Nuestra historia del Goju ryu comienza en 1828 con el establecimiento de un kenkyukai en el Parque Matsuyama, en el pueblo Kume de Naha. Aquí aprendió Kanryo Higaonna los rudimentos de las prácticas marciales colectivas que llegarían a conocerse como Nahadi. De ahí Higaonna sensei viajó a Fuzhou para incrementar sus conocimientos. Aquí las cosas se tornan realmente confusas. Se sospecha que Higaonna sensei aprendió de Ryu Ryu Ko y Waishinzan, además de en el Kojo dojo.

En Fuzhou había un  asentamiento okinawense en el puerto de Ch’uang Chou. George Kerr afirma:

“La importancia de este asentamiento no puede sobreestimarse. Aquí los okinawenses plebeyos se familiarizaron con la vida diaria de una ciudad china y con las artes y oficios que se desarrollaban en los centros urbanos chinos. A su regreso a Okinawa tras un largo período fuera, los comerciantes, marineros o empleados ordinarios volvían con una muestra de artefactos, costumbres, maneras y creencias de China. No sólo de China; los okinawenses no se encontraban solos entre los extranjeros que comerciaban en los puertos de Fukien. Árabes, hindúes, malayos y gentes de Siam acudían a China por comercio o cuestiones diplomáticas y entraban por el puerto de Ch’uang Chou.”

Fuzhou ha sido siempre famosa como cuna de prácticas marciales, y uno no puede dejar de preguntarse sobre los intercambios que han debido de producirse entre practicantes de diferentes naciones. Sin duda que los sistemas chinos habrán tenido una grandísima influencia en el desarrollo de las artes marciales de todo el sureste de Asia, pero me pregunto cuánto habrá afectado la influencia de otras naciones en el desarrollo de los sistema de Fuzhou.

Uno sólo tiene que comparar los sistemas marciales de Okinawa con los de Filipinas, Malasia, Indonesia, Burma, Tailandia, India, China y Japón para ver un grandísimo cruce en el contenido teórico y técnico.

Creo firmemente que el Goju ryu contiene la esencia del espíritu chanpuru de Okinawa, y que sus raíces se extienden a través del continente asiático. Buscar una sola tradición como la fuente del Nahadi sería inútil.

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